CVD
Los diamantes CVD (Chemical Vapor Deposition — deposición química en fase de vapor) se obtienen a partir de diamantes sintéticos cultivados mediante un proceso en el que átomos de carbono se depositan capa por capa sobre un sustrato, dentro de una cámara de vacío rica en gases carbonados. Este entorno de baja presión y alto contenido de carbono recuerda, en ciertos aspectos, a las condiciones de formación de diamantes en el espacio interestelar. El crecimiento de cada cristal puede tardar desde varios días hasta algunas semanas.
Los diamantes CVD presentan las mismas propiedades físicas, ópticas y químicas que los diamantes naturales: dureza máxima (10 en la escala de Mohs), brillo adamantino, alta dispersión de la luz y una notable capacidad de generar «fuego», es decir, destellos y reflejos de color bajo el movimiento y la luz. Una vez tallados, se convierten en diamantes plenamente aptos para la alta joyería, indistinguibles a simple vista de los naturales.
No obstante, los diamantes CVD pueden conservar ciertas características diagnósticas propias del método de crecimiento, como inclusiones específicas, estructuras en capas o patrones particulares de luminiscencia. Estas señales sólo pueden detectarse mediante equipamiento gemológico avanzado, como la espectroscopía de fotoluminiscencia.
Los diamantes CVD representan una alternativa moderna, ética y medioambientalmente responsable frente a los diamantes naturales. Son ideales para la creación de piezas de alta joyería, ya que combinan calidad excepcional, innovación tecnológica y una propuesta de valor más accesible. Es la elección de las nuevas generaciones: aquellas que valoran el estilo, la consciencia y el progreso.